Nuestra historia

En Villena, históricamente habían dos zonas concentradas de riego: la Huerta, -convertida en Comunidad de Regantes en 1919-, y la Laguna, -convertida en Comunidad de Regantes en 1880-. Habían unos pocos riegos particulares limitados a pequeños manantiales.

El sistema descansaba, pues, en las aguas caballeras que venían siendo utilizadas ininterrumpidamente y como mínimo, desde 1270.

Esto hizo pensar que las aguas caballeras de Villena eran inagotables cuando la realidad es que en épocas de escasez de lluvias el agua de los manantiales decrecía considerablemente y obligaba a ciertos regantes a pensar en otras soluciones (norias, pozos, etc), cobrando especial relevancia a partir de la gran sequía de 1857.

A partir de la sequía de 1880 a 1882, varias fuentes de Villena mermaron sus caudales llegando al agotamiento y aunque algunas se recuperaron en sucesivos años, se generó una alarma general, construyéndose en 1.883, en El Zaricejo, el primer grupo de pozos artesianos construidos o comprados por Sociedad Atienza, Esteve y Carió y dedicados a la explotación del agua subterránea del Zaricejo para el regadío particular de dicha zona.

La Huerta y Laguna, seguían utilizando las aguas caballeras cuyo caudal empezó a descender a principio de siglo. La creencia de una relación de causa a efecto entre el descenso de las fuentes y los aprovechamientos subterráneos arraigó fuertemente en el ánimo de muchos.

No menos inquietantes para el porvenir de las aguas caballeras eran las maniobras llevadas a cabo en el Zaricejo por la Sociedad Atienza, Esteve y Carrió quienes no realizaron nuevas perforaciones pero construyeron una galería de 300 m. que unía sus pozos para aumentar su rendimiento. Los manantiales y aprovechamientos cercanos se resintieron, reclamando los más afectados; los comuneros del distrito de Laguna Pequeña y don Luis Penalva, cuyos cinco pozos se secaron totalmente. El mismo Atienza reconoció el daño que su minado causó a los pozos de Penalva.

El 1 de Enero de 1909 el Ayuntamiento de Villena tomó cartas en el asunto, ordenando que cesaran las prospecciones en el Zaricejo y se volviera al estado anterior. A tal efecto, el Director del Mapa Geológico, analizó las fuentes y pozos de las dos zonas hidrológicas claves: la oriental, aneja a la Ciudad, y la occidental o del Zaricejo, concluyendo en que se reanudaran las prospecciones.

Cuando los ingenieros del Mapa Geológico aforaron las fuentes y pozos, la situación era grave, pero no desesperada, en la Huerta y catastrófica en la Laguna. El siguiente cuadro refleja la alteración del caudal total de los manantiales y pozos entre 1901 y el momento de ser estudiados por el grupo técnico.

CAUDAL

Aprovechamientos…………….. 1901 ……….. 1909

Aguas caballeras Huerta …  500 1-seg.    318 1-seg.

Aguas caballeras Laguna … 400 1-seg.     21 1 seg.

Pozos artesianos término … 259 1-seg.    347 1-seg.

Las aguas de la Fuente del Chopo descendían tan rápidamente, que el 19 de Febrero de 1910 se secó por completo. En consecuencia se celebró una reunión de comuneros de los distritos más afectados – Laguna Grande e Hincha Larga – y se acordó limpiar el álveo del manantial.

El 5 de Junio de 1910 se procedió a la monda con tal éxito que el nivel aumentó rápidamente. La súbita afluencia suscitó gran alegría. Al manantial concurrieron, como si se tratase de una peregrinación, muchos laguneros y villenenses. Parecía que se habían aventado para siempre los temores y amenazas anteriores. Y de pronto, ensombreciendo este ambiente de euforia, se produjo la reclamación de la Sociedad Canal de la Huerta de Alicante, exigiendo que se suspendieran “los trabajos de alumbramiento de aguas que se estaban realizando en el Hoyo de la Virgen, alegando en su apoyo la merma que en las suyas había experimentado en el canal”.

El proceso de agotamiento de las aguas caballeras era fatal e irreversible. La monda de la Fuente del Chopo sólo significó un alivio momentáneo. Entre el verano de 1909 y el de 1913 se construyeron 28 nuevos pozos, con un caudal conjunto de 356 litros segundo. En el mismo lapso de tiempo las Fuentes de Villena — Losilla y Chorros– disminuyeron sensiblemente y la Fuente del Bordoño se secó en 1909.

Fruto de todo esto, se comenzaron a realizar sondeos para el aprovechamiento de las aguas con destino al riego de las fincas del T.M. de Villena, los cuales, con los años han ido viendo como iban disminuyendo sus niveles, en mayor medida, por la continua extracción de agua para otros fines.

En la actualidad, la Comunidad de Regantes de Villena participa activamente en el establecimiento de medidas y actuaciones para contribuir a la mejora de las masas de agua subterráneas al objeto de garantizar el futuro de la agricultura y en gran medida el mantenimiento de la estabilidad socio-económica de la Comarca del Alto Vinalopó.

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